Santander destina 5,9 millones a más de 11.000 becas Erasmus y microcredenciales universitarias

Banco Santander destinará cerca de 5,9 millones de euros a las nuevas ediciones de sus programas de becas para Erasmus y microcredenciales universitarias. La entidad financiará más de 3.500 ayudas de 1.000 euros para estudiantes que participen en Erasmus y otras 7.800 de 300 euros destinadas a cursos universitarios breves y especializados orientados a actualizar competencias profesionales.
Estudiar durante unos meses en otro país y actualizar conocimientos durante la vida profesional responden a momentos muy diferentes de una trayectoria académica.
Sin embargo, ambos tienen algo en común: pueden mejorar las competencias y oportunidades laborales de quienes participan.
Banco Santander, la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades han renovado sus acuerdos para desarrollar una nueva edición de dos programas orientados precisamente a estos objetivos.
Por un lado, las Becas Santander para Erasmus.
Por otro, las Becas Santander Microcredenciales.
En conjunto, las nuevas convocatorias movilizarán cerca de 5,9 millones de euros y superarán las 11.000 ayudas.
Más de 3.500 becas de 1.000 euros para estudiantes Erasmus
La mayor parte de la inversión económica estará destinada al programa de movilidad internacional.
Santander aportará más de 3,5 millones de euros para financiar más de 3.500 becas de 1.000 euros destinadas a estudiantes que participen en Erasmus durante el nuevo curso académico.
Estas ayudas complementan el programa Erasmus+ y están orientadas a reducir parte del coste adicional que implica estudiar temporalmente en otro país.
Alojamiento, transporte, desplazamientos y manutención pueden elevar considerablemente el presupuesto de una estancia internacional.
Para determinadas familias, esa diferencia económica puede llegar a condicionar la posibilidad de participar.
La movilidad internacional no debería depender únicamente de la renta familiar
Este es precisamente uno de los argumentos defendidos por CRUE dentro del acuerdo.
José Julián Garde López-Brea, presidente de la organización, ha destacado que la movilidad académica debería ampliar oportunidades y no quedar determinada exclusivamente por la capacidad económica de cada familia.
La experiencia internacional puede aportar conocimientos que van más allá del contenido estrictamente académico.
Idiomas, autonomía, capacidad de adaptación y contacto con diferentes culturas y mercados laborales forman parte de ese aprendizaje.
En un mercado profesional cada vez más internacional, esas competencias pueden adquirir también valor desde la perspectiva de empleabilidad.
Más de 23.000 estudiantes han recibido ya una Beca Santander para Erasmus
El programa no es nuevo.
Banco Santander puso en marcha en España las Becas Santander para Erasmus en 2018, en colaboración con CRUE y con el apoyo del Ministerio.
Desde entonces se han celebrado siete ediciones.
Según las cifras comunicadas por la entidad, más de 23.000 universitarios han recibido una de estas ayudas.
En el programa han colaborado más de 80 universidades españolas.
Más de 42.000 solicitudes para el curso 2026/2027
La demanda supera ampliamente el número de ayudas disponibles.
Para la edición correspondiente al curso 2026/2027 participan 80 universidades y se han registrado más de 42.000 solicitudes.
Frente a las más de 3.500 becas previstas, la cifra muestra el elevado interés que continúa despertando la movilidad internacional entre los universitarios españoles.
También evidencia la importancia que puede tener el componente económico al organizar una estancia académica fuera de España.
Otros 2,3 millones para 7.800 microcredenciales
La segunda gran parte del acuerdo mira hacia un perfil diferente.
Santander destinará más de 2,3 millones de euros a financiar 7.800 ayudas de 300 euros para cursar microcredenciales universitarias.
Estas formaciones tienen una duración mucho menor que un grado o un máster y están diseñadas para adquirir o actualizar conocimientos concretos.
El objetivo es proporcionar una formación flexible que pueda adaptarse también a personas que ya se encuentran trabajando.
¿Qué es una microcredencial universitaria?
Las microcredenciales representan una evolución del modelo tradicional de formación superior.
En lugar de cursar durante varios años un programa completo, el estudiante puede concentrarse en una competencia determinada mediante una formación más breve.
Eso permite responder con mayor rapidez a cambios en el mercado laboral.
Una persona puede haber terminado su carrera hace cinco o diez años y necesitar ahora conocimientos que prácticamente no existían durante su etapa universitaria.
Inteligencia artificial, análisis de datos o determinadas áreas de ciberseguridad son ejemplos claros.
De estudiar una vez a formarse durante toda la vida profesional
El desarrollo de las microcredenciales refleja un cambio más amplio.
La educación superior está dejando de concentrarse exclusivamente en los primeros años de la vida adulta.
La velocidad de cambio tecnológico obliga a actualizar capacidades de manera recurrente.
Una titulación continúa proporcionando una base de conocimientos, pero puede no ser suficiente para cubrir toda una carrera profesional que se extienda durante cuatro décadas.
La formación permanente gana así peso dentro de la estrategia de universidades y empresas.
IA, datos y ciberseguridad están entre las áreas más demandadas
Las microcredenciales financiadas por Santander abarcan áreas muy diversas.
Entre las materias citadas por la entidad aparecen:
- Inteligencia artificial.
- Análisis de datos.
- Ciberseguridad.
- Salud.
- Sostenibilidad.
- Idiomas.
- Marketing.
- Comunicación.
- Emprendimiento.
La presencia de IA, datos y ciberseguridad resulta especialmente significativa debido a la velocidad con la que estas competencias están entrando en prácticamente todos los sectores de la economía.
El mercado laboral está cambiando más rápido que los ciclos académicos tradicionales
Un grado universitario suele estructurarse para varios años.
Las tecnologías utilizadas por las empresas pueden evolucionar considerablemente durante ese mismo periodo.
Las microcredenciales intentan reducir esa diferencia temporal.
Permiten a universidades ofrecer programas más cortos sobre competencias emergentes sin necesidad de crear una nueva titulación completa para cada cambio del mercado.
Para los profesionales, pueden convertirse en una vía para actualizar conocimientos sin abandonar durante largos periodos su actividad laboral.
La primera edición recibió más de 19.000 solicitudes
Las Becas Santander Microcredenciales comenzaron en 2025.
La primera edición contemplaba 8.000 becas y recibió más de 19.000 solicitudes.
Cada ayuda consistía en un descuento de 300 euros aplicado directamente sobre el coste de matrícula de la formación seleccionada.
La nueva convocatoria mantiene esa cuantía individual y financiará 7.800 plazas.
Dos programas para dos etapas profesionales diferentes
| Programa | Número de ayudas | Cuantía | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Becas Santander para Erasmus | Más de 3.500 | 1.000 € | Apoyar la movilidad académica internacional. |
| Becas Santander Microcredenciales | 7.800 | 300 € | Adquirir o actualizar competencias mediante formación universitaria breve. |
La combinación permite actuar en dos momentos distintos.
Las becas Erasmus están especialmente vinculadas a la etapa universitaria inicial.
Las microcredenciales pueden utilizarse también posteriormente para actualizar conocimientos durante la carrera profesional.
Las empresas necesitan perfiles capaces de reciclarse constantemente
La formación continua está adquiriendo importancia también para las compañías.
La introducción de inteligencia artificial, automatización y nuevas herramientas digitales modifica funciones profesionales que hasta hace pocos años tenían una estructura relativamente estable.
Esto no implica únicamente que aparezcan nuevos empleos.
También significa que numerosos puestos existentes necesitan incorporar nuevas capacidades.
Una formación especializada y de corta duración puede facilitar esa transición.
La formación tecnológica se extiende más allá de la universidad tradicional
Esta tendencia puede observarse también en otros programas desarrollados por empresas y universidades.
En TerritorioFintech hemos explicado cómo Samsung, Fundación ONCE y la Universitat Politècnica de València están utilizando formación tecnológica especializada para mejorar las oportunidades profesionales de personas con discapacidad.
Aunque la estructura es diferente, ambos modelos responden al mismo cambio: las competencias tecnológicas necesitan actualizarse con una frecuencia cada vez mayor.
La inteligencia artificial acelera todavía más esa necesidad
La rápida adopción de herramientas generativas está modificando actividades en programación, marketing, consultoría, finanzas, diseño o atención al cliente.
La capacidad para trabajar con IA puede convertirse progresivamente en una competencia transversal y no únicamente en una especialización reservada a ingenieros.
Esto explica que la inteligencia artificial apareciese ya entre las áreas demandadas durante la primera edición de las microcredenciales.
La necesidad puede aumentar a medida que las empresas incorporen estas herramientas a sus procesos cotidianos.
Las universidades compiten también por formar después de la graduación
Las microcredenciales modifican además el vínculo entre una universidad y sus estudiantes.
Tradicionalmente, esa relación estaba concentrada fundamentalmente en grado y posgrado.
La formación permanente amplía el horizonte.
Una universidad puede acompañar a una persona durante diferentes momentos de su trayectoria profesional, ofreciendo nuevas competencias cuando aparecen cambios tecnológicos o sectoriales.
Esto abre también una nueva área de actividad para las instituciones educativas.
CRUE sitúa ambas iniciativas bajo una misma lógica
El presidente de CRUE ha resumido la relación entre los dos programas mediante una idea especialmente gráfica.
Erasmus amplía las fronteras geográficas de la universidad, mientras que las microcredenciales amplían sus fronteras temporales.
En un caso, el estudiante lleva su formación hacia otro país.
En el segundo, la universidad prolonga su papel más allá de la etapa inicial de estudios.
Ambos modelos buscan ampliar las oportunidades educativas desde perspectivas distintas.
La colaboración entre universidad y empresa gana peso
El nuevo acuerdo está firmado por Santander, CRUE y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
La colaboración de Santander con CRUE se remonta al año 2000 y ha dado lugar a diferentes programas vinculados con el sistema universitario español.
Este tipo de cooperación permite combinar recursos privados, capacidad académica y participación institucional.
La relación universidad-empresa está evolucionando además hacia ámbitos como investigación, emprendimiento, formación especializada y empleabilidad.
La universidad se conecta cada vez más directamente con el mercado laboral
El secretario general de Universidades, Francisco García Pascual, ha destacado precisamente la función de las microcredenciales como herramienta de flexibilidad.
Este formato puede ayudar a que quienes terminan sus estudios accedan al mercado con capacidades adicionales y facilitar también la recualificación de quienes ya se encuentran trabajando.
La cuestión de fondo es cómo reducir la distancia entre los contenidos académicos y las competencias que demandan las empresas.
La empleabilidad se convierte en una dimensión central de la formación
La educación universitaria tiene objetivos mucho más amplios que la preparación para un puesto concreto.
Pero la capacidad para trasladar conocimientos al mercado laboral constituye una preocupación relevante para estudiantes, universidades y administraciones.
Prácticas, movilidad internacional, idiomas y especialización tecnológica pueden complementar la formación académica tradicional.
Las microcredenciales añaden otra herramienta dentro de ese ecosistema.
Santander Open Academy centraliza las convocatorias
Los interesados pueden consultar ambos programas a través de Santander Open Academy.
La plataforma centraliza cursos, becas y otras iniciativas de formación y desarrollo profesional.
La gestión posterior de las candidaturas y la asignación de las ayudas corresponde a las universidades participantes en cada programa.
Los plazos concretos dependen de cada convocatoria, por lo que los interesados deben revisar las condiciones correspondientes a su universidad y programa.
No es necesario limitar la formación al inicio de la carrera
La filosofía detrás de Open Academy coincide con la evolución hacia el aprendizaje permanente.
La propia plataforma ofrece contenidos dirigidos tanto a estudiantes como a personas que ya están trabajando.
La formación deja de entenderse como una etapa cerrada que termina al conseguir el primer empleo.
En sectores sometidos a una rápida transformación tecnológica, actualizar conocimientos puede convertirse en una actividad recurrente durante toda la trayectoria laboral.
Santander mantiene una estrategia universitaria de largo recorrido
La entidad sitúa estas nuevas convocatorias dentro de una estrategia de apoyo a educación, empleabilidad y emprendimiento desarrollada durante aproximadamente tres décadas.
Según los datos comunicados por Santander, el banco ha destinado durante ese periodo más de 2.500 millones de euros y afirma haber apoyado a más de 8,3 millones de personas y empresas.
La entidad mantiene además acuerdos con más de 1.000 universidades.
Estas cifras corresponden a la información proporcionada por el propio Santander sobre el alcance acumulado de sus programas.
La formación se convierte también en un área estratégica para las empresas
El interés empresarial por educación no se limita al patrocinio.
Las compañías necesitan disponer de una base suficientemente amplia de profesionales capaces de utilizar nuevas tecnologías.
Cuanto más rápido cambia una industria, mayor es la necesidad de actualizar las competencias disponibles en el mercado.
Apoyar formación, universidades y programas especializados puede contribuir a ampliar esa base de talento.
La movilidad internacional y la especialización ya no son caminos separados
El acuerdo renovado por Santander, CRUE y el Ministerio une dos tendencias que pueden complementarse.
La primera es la internacionalización.
La segunda es la especialización continua.
Un profesional puede necesitar capacidad para trabajar en diferentes países y, al mismo tiempo, actualizar periódicamente las herramientas que utiliza.
Idiomas, experiencia internacional y competencias tecnológicas terminan formando parte de un mismo perfil profesional.
El reto será conseguir que las microcredenciales tengan valor reconocible
La proliferación de formaciones breves introduce también un desafío.
Para que las microcredenciales tengan utilidad real, empresas y estudiantes deben comprender claramente qué competencia acredita cada programa.
La duración reducida no debería confundirse con falta de rigor.
El valor dependerá de la calidad del contenido, la institución que lo imparte y su capacidad para enseñar habilidades aplicables.
La educación superior está evolucionando hacia formatos más flexibles
Grados, másteres y doctorados continuarán desempeñando un papel central.
Pero alrededor de ellos está apareciendo una capa adicional de cursos breves, acreditaciones y programas especializados.
La combinación permite construir trayectorias formativas más flexibles.
Un profesional puede añadir conocimientos específicos sin tener que iniciar una nueva titulación completa cada vez que cambia la tecnología de su sector.
Más de 11.000 ayudas para dos retos diferentes
La nueva inversión de Santander pone cifras concretas a esta doble estrategia.
Más de 3.500 estudiantes podrán recibir 1.000 euros adicionales para apoyar su participación en Erasmus.
Otros 7.800 beneficiarios podrán acceder a ayudas de 300 euros para cursar microcredenciales.
En conjunto, se trata de más de 11.300 ayudas financiadas mediante cerca de 5,9 millones de euros.
Del Erasmus a la inteligencia artificial: la formación se expande durante toda la vida
Los dos programas reflejan cómo está cambiando la idea tradicional de educación universitaria.
Un estudiante puede necesitar apoyo económico para adquirir experiencia internacional mientras cursa su carrera.
Años después, esa misma persona puede regresar al ecosistema universitario para aprender inteligencia artificial, análisis de datos, ciberseguridad o cualquier otra competencia que haya adquirido importancia durante su trayectoria laboral.
La universidad deja así de ser únicamente el lugar donde comienza una profesión.
Puede convertirse progresivamente en una infraestructura a la que los trabajadores regresan durante toda su carrera.
La inversión de Santander, CRUE y el Ministerio conecta precisamente esas dos etapas: ampliar las oportunidades durante la formación inicial y facilitar que los conocimientos puedan seguir actualizándose mucho después de haber terminado una titulación.
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