Cambiar de cuenta permitiría a los hogares ganar hasta 570 euros más al año para proteger sus ahorros de la inflación

Los ahorradores españoles vuelven a tener motivos para mirar con atención a su banco. Y es que, aprovechando la guerra comercial desatada por los bancos para captar clientes, podrían llegar a ganar al año hasta 570 euros adicionales, según los datos de Kelisto.es, la web del ahorro. A pesar del reciente incremento en el rendimiento que ofrecen algunos de estos productos, solo el 17,6% de los hogares dispone de cuentas bancarias no utilizables para efectuar pagos, lo que equivale aproximadamente a dos de cada diez. En otras palabras, más de 16 millones de hogares no cuentan con un producto bancario separado de sus cuentas operativas en el que guardar y rentabilizar sus ahorros.
Así, una buena parte de los ahorros de los españoles continúa aparcada en las cuentas de uso cotidiano, que apenas ofrecen rentabilidad. Los hogares españoles mantienen un saldo mediano de 8.000 euros en las cuentas bancarias que utilizan habitualmente para realizar pagos. Sin embargo, el rendimiento que obtienen por ese dinero sigue siendo muy reducido: la remuneración media de estas apenas ronda el 0,15% TEDR, según los últimos datos del Banco de España. A ese tipo, un saldo de 8.000 euros generaría aproximadamente 12 euros brutos de intereses al cabo de un año.
Esta escasa rentabilidad contrasta con el nuevo escenario del mercado. El BCE acaba de elevar sus tipos oficiales en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 2,25%, y varias entidades han reaccionado intensificando sus campañas para captar el ahorro de los clientes. Las ofertas más competitivas se mueven actualmente entre el 2,5% y el 3,5% TAE, aunque su duración, límites y requisitos varían en función de cada producto. Además, los hogares españoles verán presionado, de nuevo, su poder adquisitivo por el fuerte incremento de la inflación, que se prevé que pueda acercarse incluso al 4%.
La diferencia entre conformarse con la remuneración habitual de las cuentas a la vista y elegir una de las mejores propuestas del mercado puede traducirse en cientos de euros al año. Para el saldo mediano de 8.000 euros, pasar de una remuneración del 0,15% a una cuenta al 3% TIN permitiría obtener 240 euros brutos anuales, frente a los aproximadamente 12 euros del primer escenario: es decir, hasta 228 euros más. Para un hogar con 20.000 euros, la diferencia se elevaría hasta los 570 euros brutos al año, frente a los 30 euros que estaría ganando ahora.
«¿Por qué renunciar a 228 euros más al año o, mejor todavía, a 570 euros? El mercado bancario tiene una particularidad de la que pueden beneficiarse los consumidores: muchos de sus productos son difíciles de diferenciar más allá de las ventajas económicas que ofrecen, las comisiones que cobran y las condiciones que exigen.
Para entenderlo, basta con pensar en cualquier otro sector. En el textil, los consumidores eligen la ropa en función del estilo, el color, la calidad o el precio. Algo parecido ocurre con los coches, los restaurantes o incluso los supermercados: la experiencia, la marca y las preferencias personales pueden pesar tanto como el coste.
Con una cuenta destinada a guardar los ahorros, en cambio, las diferencias son mucho más concretas. Un euro depositado en un banco vale exactamente lo mismo que en otro. Siempre que el dinero esté disponible, el producto no cobre comisiones y los ahorros estén adecuadamente protegidos, la principal diferencia para el cliente es cuánto interés obtiene por ellos. Sin embargo, eso no significa que todas las cuentas sean idénticas. También importan la facilidad de contratación, la calidad de la aplicación, la atención al cliente, el fondo de garantía que protege el dinero o la existencia de límites y requisitos. Sin embargo, una vez comprobados estos elementos, aceptar una remuneración muy inferior a la disponible en otras entidades equivale a renunciar a dinero sin obtener necesariamente una ventaja proporcional a cambio».
Por eso, la pregunta ya no es únicamente cuánto paga una cuenta, sino qué recibe realmente el cliente a cambio de permanecer en una que apenas remunera sus ahorros. Si no existen servicios, ventajas o condiciones que compensen la diferencia, comparar y mover el dinero deja de ser una decisión sofisticada: se convierte en una medida básica para proteger el valor del ahorro. La competencia bancaria solo beneficia plenamente al consumidor cuando este la aprovecha. Los bancos ya han empezado a mover ficha; ahora les corresponde a los ahorradores decidir si quieren seguir conformándose con unos pocos euros al año o hacer que las entidades compitan de verdad por su dinero», advierte Pedro Ruiz, portavoz de Finanzas personales de Kelisto.es.
Los bancos se mueven para captar usuarios
Revolut ha sido la última de una larga lista de entidades en realizar movimientos agresivos para captar nuevos clientes durante las últimas semanas. Antes, firmas como Trade Republic, Bankinter, Openbank o Banco Sabadell ya habían elevado el interés que ofrecen por los ahorros de sus nuevos clientes, con propuestas que alcanzan el 3,51% TAE, aunque sujetas a distintas condiciones y limitaciones. Una rentabilidad muy superior al 0,15% TEDR que reciben de media los depósitos a la vista.
Los movimientos de las últimas semanas confirman dos tendencias que ya parecen consolidadas. La primera es que la batalla bancaria por captar nuevos clientes y atraer sus ahorros ya es una realidad. La entrada de nuevos competidores —especialmente bancos digitales y plataformas financieras— ha alterado el equilibrio del mercado y está obligando a las entidades tradicionales a mover ficha para no perder terreno. La segunda es que el nuevo escenario de tipos abre la puerta a nuevas mejoras en la remuneración del ahorro. La reciente subida de los tipos oficiales del Banco Central Europeo amplía el margen de las entidades para ofrecer intereses más competitivos, aunque eso no significa que todas vayan a trasladar automáticamente ese incremento a sus clientes.
En cualquier caso, esta batalla no se libra únicamente en el terreno de la remuneración. También se extiende a los incentivos en efectivo, las bonificaciones por domiciliar la nómina o los recibos y otras ventajas con las que los bancos buscan reforzar la vinculación y convertir al nuevo cliente en una relación estable a largo plazo.
«Ante el panorama de guerra comercial de los bancos, la clave ya no está únicamente en conseguir un ingreso adicional —que, por sí solo, ya es un argumento de peso y puede servir para darse un capricho o afrontar algún gasto imprevisto—. La cuestión es mucho más profunda: evitar que la inflación vaya erosionando silenciosamente el valor de los ahorros.
Para entenderlo, basta con tomar como referencia los 8.000 euros que los hogares mantienen como saldo mediano en sus cuentas para pagos, según el Banco de España. Con una inflación constante del 2%, si ese dinero permaneciera inmóvil, al cabo de un año tendría un poder adquisitivo equivalente a unos 7.843 euros actuales. Después de cinco años, esos 8.000 euros permitirían comprar lo que hoy se adquiere con aproximadamente 7.246 euros11, lo que supone una pérdida real de unos 754 euros. Visto de otra forma, dentro de cinco años serían necesarios cerca de 8.833 euros para comprar los mismos bienes y servicios que hoy cuestan 8.000 euros.
Por eso, aprovechar las oportunidades del mercado no consiste únicamente en ganar unos euros más, sino en proteger el fruto del ahorro frente al aumento de los precios. La conclusión es sencilla: si el dinero va a permanecer en el banco, conviene que trabaje también para su propietario. Comparar, revisar las condiciones y buscar una remuneración competitiva no es solo una forma de obtener un ingreso extra, sino una herramienta para evitar que los ahorros pierdan valor año tras año», explica el portavoz de Finanzas de Kelisto.es, Pedro Ruiz.






