Los españoles enfrían sus expectativas financieras: cae el optimismo y la Generación Z mira al BNPL

La confianza financiera de los hogares españoles se debilita. Según la nueva edición del Consumer Pulse de TransUnion, el porcentaje de consumidores optimistas sobre sus finanzas durante los próximos 12 meses ha descendido del 55% registrado a finales de 2025 al 47%. La inflación sigue siendo la principal preocupación, mientras que entre la Generación Z cae la intención de pedir hipotecas y aumenta con fuerza el interés por los servicios Buy Now, Pay Later.
La percepción de los consumidores españoles sobre su situación económica ha empeorado durante los primeros meses de 2026.
Según la última edición del Consumer Pulse de TransUnion, menos de la mitad de los consumidores encuestados, un 47%, se muestra optimista respecto a las finanzas de su hogar durante los próximos doce meses.
La cifra supone un retroceso significativo frente al 55% registrado en el cuarto trimestre de 2025, cuando el optimismo alcanzó su nivel más alto desde que TransUnion introdujo esta cuestión en su estudio a finales de 2024.
Al mismo tiempo, el porcentaje de consumidores pesimistas aumenta.
Un 22% considera que la situación financiera de su hogar empeorará, frente al 17% registrado en la anterior oleada.
Inflación, vivienda y empleo concentran las preocupaciones
La inflación continúa encabezando claramente la lista de inquietudes económicas.
Un 79% de los consumidores incluye el aumento del precio de productos cotidianos como alimentación o combustible entre las tres principales amenazas para sus finanzas domésticas durante los próximos seis meses.
Por detrás aparecen dos problemas que afectan directamente a la capacidad adquisitiva y a las perspectivas de largo plazo de los hogares españoles.
El precio de la vivienda y el empleo son citados por un 50% de los encuestados.
| Principal preocupación financiera | Consumidores que la incluyen entre sus tres principales preocupaciones |
|---|---|
| Inflación en bienes cotidianos | 79% |
| Precio de la vivienda | 50% |
| Empleo | 50% |
La vivienda sigue condicionando las expectativas económicas
El coste de acceder a una vivienda se ha convertido en uno de los principales condicionantes económicos para muchas familias y, especialmente, para los consumidores más jóvenes.
El problema afecta tanto a quienes buscan comprar como a quienes dependen del mercado del alquiler.
La vivienda absorbe una parte importante de los ingresos disponibles y puede reducir la capacidad para ahorrar, invertir o consumir en otras áreas.
TerritorioFintech ha analizado esta presión en Cataluña, donde comprar una vivienda exige importantes niveles de ahorro previo y varios años de salario.
El deterioro de las expectativas recogido por TransUnion encaja así con un contexto en el que las grandes decisiones financieras de los hogares resultan cada vez más difíciles de asumir.
La Generación Z pierde parte del impulso de ingresos de 2025
El cambio resulta especialmente visible entre los consumidores más jóvenes.
En el cuarto trimestre de 2025, la Generación Z era el grupo que mostraba el mayor dinamismo en sus ingresos.
Un 12% afirmaba entonces que sus ingresos habían aumentado considerablemente y un 38% señalaba un incremento ligero.
En el segundo trimestre de 2026, ambas cifras descendieron.
El porcentaje que declara un aumento considerable baja al 10%, mientras que quienes hablan de una mejora ligera descienden hasta el 33%.
El cambio no implica necesariamente una caída generalizada de los ingresos, pero sí una pérdida de impulso respecto a finales del año pasado.
Los Millennials también perciben menos mejoras
TransUnion observa una evolución similar entre los Millennials.
Tanto esta generación como la Generación Z declararon menos incrementos de ingresos que en el cuarto trimestre de 2025.
Esta moderación resulta especialmente relevante porque ambos grupos se encuentran en etapas vitales en las que pueden coincidir decisiones como independizarse, comprar una vivienda, formar una familia o adquirir nuevos compromisos financieros.
Una menor expectativa de crecimiento salarial puede hacer que estos consumidores sean más prudentes al asumir nuevas obligaciones.
Los Baby Boomers evolucionan en sentido contrario
La tendencia no es idéntica entre todas las generaciones.
Entre los Baby Boomers, un 18% afirmó haber experimentado un aumento de ingresos durante los últimos tres meses.
En la anterior oleada del estudio este porcentaje era del 10%.
La evolución muestra que la percepción económica difiere considerablemente en función de la edad y de la etapa financiera en la que se encuentra cada hogar.
La Generación Z sigue siendo optimista sobre sus ingresos, pero mucho menos
De cara a los próximos doce meses, la Generación Z continúa siendo el grupo con mayores expectativas de experimentar un incremento significativo de ingresos.
Sin embargo, también aquí se observa un fuerte deterioro.
Solo el 14% espera ahora un aumento significativo, frente al 24% que mantenía esta expectativa en el cuarto trimestre de 2025.
La caída es de diez puntos porcentuales.
Además, TransUnion señala que ningún grupo generacional ha mejorado sus expectativas de crecimiento de ingresos para el próximo año.
El pesimismo empieza a trasladarse al consumo
Cuando las familias anticipan menor crecimiento de sus ingresos o un aumento de gastos esenciales, una de las primeras reacciones suele ser recortar las partidas que pueden aplazarse.
El Consumer Pulse detecta precisamente ese comportamiento.
Un 46% de los Millennials afirma haber reducido durante los últimos tres meses sus gastos discrecionales.
Esta categoría incluye actividades como salir a comer, viajar o determinadas opciones de ocio.
Entre los Baby Boomers, el porcentaje alcanza el 39%.
En ambos casos, la proporción aumenta diez puntos porcentuales respecto a la encuesta anterior.
Las suscripciones digitales también entran en el recorte
La revisión del presupuesto doméstico está afectando también a servicios digitales recurrentes.
Casi tres de cada diez consumidores de la Generación Z, el 28%, han cancelado suscripciones digitales.
El porcentaje aumenta siete puntos frente al cuarto trimestre de 2025.
Este comportamiento resulta especialmente relevante para empresas basadas en modelos de suscripción.
Cuando los consumidores revisan gastos mensuales, servicios de entretenimiento, software, telecomunicaciones u otras cuotas recurrentes pueden convertirse en uno de los primeros elementos sometidos a revisión.
La Generación Z considera el crédito esencial para alcanzar sus objetivos
El acceso al sistema financiero continúa siendo una cuestión especialmente importante para los jóvenes.
Según TransUnion, el 93% de la Generación Z considera que disponer de acceso a crédito y productos financieros es importante para alcanzar sus objetivos económicos.
Es el porcentaje más elevado de todos los grupos generacionales analizados, aunque ha descendido desde el 98% registrado anteriormente.
Entre los Millennials, la proporción alcanza el 87%.
La percepción refleja hasta qué punto financiación y crédito pueden resultar determinantes para decisiones como comprar una vivienda, adquirir un vehículo, financiar estudios o afrontar gastos importantes.
Pero los jóvenes son también quienes perciben mayores dificultades de acceso
La paradoja aparece cuando se compara la importancia atribuida al crédito con la percepción de disponibilidad.
La Generación Z es precisamente el grupo que considera en mayor medida que no dispone de suficiente acceso a productos de crédito.
Existe así una brecha entre necesidad y disponibilidad percibida.
Los consumidores jóvenes consideran la financiación particularmente importante, pero al mismo tiempo muestran mayores dificultades para acceder a ella en condiciones que consideren adecuadas.
Cae con fuerza la intención de pedir nueva financiación
Esta percepción se refleja en las decisiones previstas para los próximos meses.
En el cuarto trimestre de 2025, el 51% de la Generación Z tenía previsto solicitar un nuevo préstamo o refinanciar uno ya existente durante los doce meses siguientes.
En el segundo trimestre de 2026 esa proporción ha descendido hasta el 36%.
Se trata del mayor retroceso registrado entre los distintos grupos de edad.
La caída puede reflejar menor necesidad de financiación, pero también el coste del crédito, las dificultades percibidas en los procesos de solicitud y unas expectativas económicas más moderadas.
La intención de contratar una hipoteca cae del 23% al 7%
El cambio más significativo aparece dentro de la financiación de vivienda.
Entre los jóvenes que tienen previsto solicitar financiación, el porcentaje interesado en una hipoteca o préstamo para vivienda cae desde el 23% registrado a finales de 2025 hasta apenas un 7%.
La reducción resulta especialmente llamativa en un grupo de edad para el que el acceso a la primera vivienda constituye una de las grandes decisiones económicas.
El dato no demuestra por sí mismo las causas de la caída, pero coincide con la elevada preocupación mostrada por los precios inmobiliarios y con una percepción menos optimista sobre el crecimiento de los ingresos.
Mientras cae la hipoteca, el BNPL duplica su atractivo
El movimiento contrario aparece en los productos de pago aplazado.
Entre los consumidores de la Generación Z que esperan solicitar financiación, la intención de utilizar servicios Buy Now, Pay Later (BNPL) aumenta desde el 13% hasta el 28%.
La cifra se ha más que duplicado en apenas una oleada del estudio.
| Generación Z | 4T 2025 | 2T 2026 |
|---|---|---|
| Prevé solicitar crédito/refinanciar | 51% | 36% |
| Intención de hipoteca/préstamo vivienda | 23% | 7% |
| Intención de utilizar BNPL | 13% | 28% |
Dos formas de crédito para necesidades completamente diferentes
La evolución no significa necesariamente que el BNPL esté sustituyendo directamente a las hipotecas.
Son productos destinados a necesidades, importes y horizontes completamente diferentes.
Pero sí muestra un cambio en el tipo de financiación que los consumidores jóvenes esperan utilizar.
Los grandes compromisos financieros a largo plazo pierden peso mientras crece el interés por mecanismos de financiación de compras de menor importe y duración.
Esta evolución explica también por qué el BNPL se ha convertido en uno de los segmentos más observados por bancos, fintech y reguladores.
En TerritorioFintech hemos analizado cómo las nuevas reglas europeas de crédito al consumo afectarán al Buy Now, Pay Later desde noviembre de 2026.
El coste del crédito frena nuevas solicitudes
TransUnion preguntó también a los consumidores que inicialmente habían considerado solicitar financiación pero finalmente decidieron no hacerlo.
Entre la Generación Z, un 27% respondió simplemente que ya no necesitaba financiación.
Por detrás aparecen dos factores con un 24% cada uno:
- La excesiva duración del proceso de aprobación.
- El elevado coste del nuevo crédito o de la refinanciación.
Esto muestra que la experiencia del proceso puede ser casi tan importante como el precio.
Una solicitud excesivamente lenta o compleja puede provocar que el consumidor abandone antes de completar la contratación.
Para las generaciones mayores, el precio pesa todavía más
El elevado coste del crédito es la principal razón para abandonar una solicitud entre varios de los grupos de mayor edad.
El porcentaje alcanza el 42% entre los Baby Boomers, el 39% en la Generación X y el 25% entre los Millennials.
La sensibilidad al precio aparece así como una barrera transversal, aunque su importancia relativa cambia según la generación.
El crédito tiene que competir también en experiencia digital
Los resultados plantean un reto adicional para bancos y financieras.
No basta necesariamente con ofrecer financiación.
El usuario espera procesos de contratación rápidos, comprensibles y adaptados a canales digitales.
Especialmente entre consumidores jóvenes, una solicitud que requiere demasiados pasos puede competir en desventaja frente a alternativas que presentan una experiencia mucho más inmediata.
Esta diferencia ayuda a explicar parte del atractivo que han ganado productos como el BNPL dentro del comercio electrónico.
La facilidad de acceso no elimina la necesidad de evaluar el coste
La simplicidad puede convertirse también en un riesgo si el consumidor interpreta el pago aplazado como una extensión del propio proceso de compra y no como una forma de crédito.
Dividir una compra en varias cuotas puede resultar útil para gestionar liquidez, pero sigue generando obligaciones de pago futuras.
Acumular diferentes operaciones pequeñas puede terminar creando una carga mensual relevante.
Por ello, la expansión del BNPL está acompañada de un aumento de la atención regulatoria y de mayores exigencias de información y evaluación del consumidor.
Los jóvenes reorganizan su relación con el dinero
Las conclusiones de TransUnion dibujan una Generación Z situada entre dos fuerzas.
Por un lado, considera que acceder a servicios financieros es esencial para alcanzar sus objetivos.
Por otro, percibe que ese acceso no siempre es suficiente y está reduciendo su intención de asumir algunos de los compromisos de mayor duración.
TerritorioFintech ha analizado también cómo están cambiando los hábitos de los jóvenes a la hora de organizar su dinero y relacionarse con bancos y fintech.
La combinación entre presión inmobiliaria, menor expectativa salarial y nuevas formas de financiación puede acelerar todavía más esa transformación.
El fraude digital añade otra capa de presión sobre el consumidor
La evolución de las finanzas domésticas se produce además dentro de un entorno cada vez más digital.
Crédito, banca, pagos y comercio electrónico dependen crecientemente de canales online, lo que amplía también la exposición a intentos de fraude y suplantación.
En un estudio independiente sobre fraude publicado por TransUnion en mayo de 2026, la compañía señaló que la pérdida media declarada por los consumidores españoles que habían perdido dinero por fraude digital durante el último año ascendía a 998 euros.
Aquel análisis situaba el vishing y el smishing entre los patrones de fraude señalados con mayor frecuencia por los consumidores afectados.
Estas cifras proceden de un estudio diferente del Consumer Pulse y sirven únicamente para contextualizar el entorno de riesgo digital en el que se producen las decisiones financieras de los hogares.
Menos margen económico puede aumentar el impacto de un fraude
La relación entre ambas tendencias resulta importante.
Cuando un hogar dispone de menor margen financiero, una pérdida inesperada puede tener un impacto proporcionalmente mayor.
La presión de la inflación, el coste de la vivienda y la incertidumbre laboral reducen la capacidad para absorber gastos extraordinarios.
Esto hace que seguridad financiera y ciberseguridad estén cada vez más conectadas.
Proteger los ingresos no consiste únicamente en controlar el presupuesto. También implica evitar que parte de ese dinero desaparezca mediante estafas o suplantaciones.
2026 está obligando a los consumidores a priorizar
Los resultados del Consumer Pulse muestran una reacción progresivamente defensiva.
Menos consumidores esperan una mejora de sus finanzas.
Los Millennials y Baby Boomers reducen gastos discrecionales.
La Generación Z cancela más suscripciones digitales y modera sus expectativas de crecimiento salarial.
También disminuye el porcentaje de jóvenes que espera solicitar financiación durante el próximo año.
Estas decisiones tienen una lógica común: priorizar liquidez y reducir compromisos cuando las perspectivas económicas son menos favorables.
El contraste entre vivienda y BNPL resume parte del cambio
Probablemente uno de los datos más reveladores sea la evolución simultánea de dos formas de financiación completamente diferentes.
Entre los jóvenes con intención de pedir crédito, el interés por una hipoteca cae del 23% al 7%, mientras que el BNPL aumenta del 13% al 28%.
No puede concluirse que una tendencia cause la otra.
Pero juntas muestran cómo está cambiando el horizonte financiero de una parte de la Generación Z.
Los compromisos de décadas resultan más difíciles de contemplar en un entorno marcado por vivienda cara, ingresos menos previsibles y preocupación por el coste del crédito.
Al mismo tiempo, las soluciones de financiación inmediata integradas en las compras cotidianas ganan presencia.
Los bancos se enfrentan a una generación que necesita crédito pero exige otra experiencia
Para las entidades financieras, el escenario genera un desafío importante.
La Generación Z considera especialmente relevante poder acceder al crédito, pero también es la generación que percibe mayores limitaciones para hacerlo.
Además, una parte de quienes abandonan una solicitud señala problemas relacionados con tiempo y coste.
La respuesta probablemente requerirá combinar evaluación de riesgo, procesos digitales más eficientes y productos adaptados a necesidades financieras distintas de las generaciones anteriores.
La confianza financiera española pierde impulso
El descenso del optimismo desde el 55% hasta el 47% sintetiza el cambio detectado por TransUnion.
Inflación, vivienda y empleo vuelven a condicionar las decisiones de los hogares.
Pero los efectos no se distribuyen de la misma forma entre generaciones.
La Generación Z mantiene mayores expectativas de crecimiento de ingresos que otros grupos, aunque esas expectativas se han deteriorado con fuerza.
Los Millennials recortan consumo.
Los Baby Boomers muestran una mayor sensibilidad al coste del crédito.
Y los jóvenes están desplazando parte de su interés desde grandes productos financieros hacia soluciones de financiación más inmediatas como el BNPL.
El resultado es un consumidor más prudente y selectivo, que continúa necesitando servicios financieros pero que evalúa con mayor atención cuánto cuesta asumirlos, durante cuánto tiempo y qué impacto tendrán sobre un presupuesto doméstico cada vez más presionado.
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