Santander lanza Safie Hacks y Teen Hacks para enseñar ciberseguridad a niños y adolescentes

Santander ha creado Safie Hacks & Teen Hacks, un nuevo espacio digital dirigido a niños y adolescentes para enseñarles a proteger su identidad, reconocer riesgos en internet y mantener seguras sus cuentas y dispositivos. La iniciativa adapta los contenidos a diferentes edades e incorpora también recursos para padres, tutores y profesores.
Saber utilizar un smartphone no significa necesariamente saber protegerse en internet.
Los niños y adolescentes utilizan tecnología con una naturalidad que puede hacer pensar que dominan también sus riesgos.
Estudian online.
Juegan.
Hablan con amigos.
Consumen contenido.
Utilizan redes sociales.
Y cada vez realizan más actividades a través de una pantalla.
Sin embargo, reconocer una suplantación, saber qué información no debería compartirse o identificar una oferta falsa requiere un aprendizaje diferente.
Banco Santander quiere abordar precisamente esa brecha mediante Safie Hacks & Teen Hacks, un nuevo espacio de formación en seguridad digital diseñado específicamente para menores.
Una web para aprender ciberseguridad antes de necesitar una cuenta bancaria
La propuesta parte de una idea cada vez más relevante: la educación en ciberseguridad debe comenzar antes de que una persona empiece a gestionar productos financieros.
Muchos menores disponen de correo electrónico, redes sociales, cuentas de videojuegos, servicios de mensajería o perfiles digitales años antes de abrir su primera cuenta bancaria.
Para entonces ya poseen algo especialmente valioso: una identidad digital.
Nombre.
Correo electrónico.
Número de teléfono.
Fotografías.
Perfiles sociales.
Contactos.
Ubicaciones.
Hábitos.
Y, en algunos casos, métodos de pago vinculados a diferentes servicios.
Aprender a proteger esa información puede convertirse así en una competencia básica para desenvolverse en el mundo digital.
Tres pilares: identidad, interacciones y dispositivos
Santander ha estructurado el nuevo espacio alrededor de tres grandes ámbitos de seguridad.
| Área | Qué intenta enseñar |
|---|---|
| Identidad y privacidad | Comprender qué información dejamos en internet y cómo proteger los datos personales. |
| Interacciones online | Reconocer perfiles, mensajes, ofertas o situaciones que pueden no ser lo que parecen. |
| Cuentas y dispositivos | Aprender buenas prácticas sobre contraseñas, autenticación multifactor, actualizaciones y alertas de seguridad. |
El objetivo es trasladar conceptos que pueden parecer técnicos hacia situaciones reconocibles en la vida cotidiana.
Compartir una fotografía también forma parte de la seguridad digital
Uno de los aprendizajes fundamentales está relacionado con la cantidad de información que puede revelar una acción aparentemente inocente.
Una fotografía puede mostrar dónde estudia una persona.
Una publicación puede indicar que una familia está de vacaciones.
Un nombre de usuario puede repetirse entre diferentes plataformas.
Un perfil público puede revelar amigos, familiares, aficiones y rutinas.
Cada dato puede parecer poco relevante por separado, pero combinado con otros puede construir una imagen bastante completa de una persona.
Por ello, la privacidad digital no consiste únicamente en ocultar información especialmente sensible.
También implica comprender qué estamos publicando y quién puede acceder a ello.
Internet no siempre es lo que parece
La segunda gran área se centra en las interacciones.
Un perfil puede no pertenecer a quien afirma estar detrás.
Una oferta demasiado atractiva puede utilizarse como señuelo.
Un mensaje aparentemente enviado por una empresa puede proceder de un atacante.
Y una invitación dentro de un videojuego puede intentar llevar al usuario hacia una web fraudulenta.
El objetivo es enseñar a los menores a introducir una pausa antes de actuar.
Antes de hacer clic.
Antes de enviar información.
Antes de aceptar una solicitud.
Y antes de confiar en aquello que aparece en una pantalla.
La inteligencia artificial hace más difícil confiar únicamente en lo que vemos
La aparición de herramientas capaces de generar imágenes, vídeos y voces añade otra dificultad.
Un contenido puede parecer real y haber sido creado artificialmente.
Una voz puede imitar a otra persona.
Una imagen puede mostrar una situación que nunca ocurrió.
Y un mensaje fraudulento puede estar redactado correctamente y resultar mucho más convincente que las estafas tradicionales.
Esto reduce la utilidad de algunas reglas antiguas, como asumir que un mensaje es falso simplemente porque contiene faltas de ortografía.
La capacidad para verificar información por otros canales adquiere cada vez mayor importancia.
Safie Hacks está pensado para los más pequeños
Santander ha diseñado una experiencia específica para los niños de menor edad.
Safie Hacks utiliza un personaje que funciona como embajadora de ciberseguridad y cambia de forma para explicar visualmente diferentes situaciones.
El objetivo es trasladar conceptos como privacidad, identidad o riesgo digital mediante un formato accesible y sencillo.
La elección del lenguaje visual resulta relevante porque las recomendaciones de seguridad pueden ser difíciles de comprender cuando se presentan únicamente mediante conceptos técnicos.
Teen Hacks cambia el formato para los adolescentes
La experiencia destinada a adolescentes adopta una estructura diferente.
Teen Hacks utiliza un formato más dinámico y visual, diseñado para parecerse a la manera en que este público consume habitualmente contenido desde el móvil.
El usuario avanza haciendo scroll y encuentra situaciones similares a las que puede experimentar en su actividad digital cotidiana.
La intención es que pueda identificar señales de alerta y decidir cómo actuar ante cada situación.
La misma ciberseguridad necesita lenguajes diferentes según la edad
Uno de los aspectos interesantes de la iniciativa es precisamente esta separación.
Explicar privacidad a un niño pequeño no puede hacerse exactamente igual que a un adolescente que utiliza redes sociales, compras online o diferentes plataformas digitales de manera autónoma.
Los riesgos evolucionan con la edad.
También lo hace el nivel de autonomía.
Por ello, adaptar el contenido puede resultar tan importante como el propio contenido.
Las contraseñas siguen siendo importantes
Aunque las amenazas evolucionan, determinadas medidas básicas continúan teniendo una gran utilidad.
La plataforma aborda cuestiones relacionadas con la seguridad de las cuentas, entre ellas el uso de contraseñas y la autenticación multifactor.
Esta última añade una segunda comprobación cuando alguien intenta acceder a un servicio.
De esta manera, conocer una contraseña puede no ser suficiente para entrar en la cuenta.
Para un usuario joven, comprender esta lógica puede ayudar a normalizar buenas prácticas desde sus primeras cuentas digitales.
Actualizar el dispositivo también es ciberseguridad
Otra parte de la formación está relacionada con los propios dispositivos.
Las actualizaciones de seguridad pueden corregir vulnerabilidades detectadas en sistemas operativos y aplicaciones.
Sin embargo, para muchos usuarios una actualización continúa percibiéndose únicamente como una interrupción o una nueva funcionalidad.
Enseñar desde edades tempranas por qué conviene mantener los dispositivos actualizados puede ayudar a convertir esta práctica en un hábito.
Padres y profesores también necesitan herramientas
La web no está diseñada exclusivamente para menores.
Santander incorpora contenidos específicos para padres, tutores y profesores.
El objetivo es proporcionar información práctica para reconocer riesgos, identificar señales de alerta, conocer herramientas disponibles y facilitar conversaciones sobre seguridad digital.
Este enfoque resulta importante porque la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre el menor.
La educación digital necesita acompañamiento.
El reto no consiste en prohibir internet
La vida académica, social y de ocio de los jóvenes está cada vez más conectada.
Intentar eliminar completamente esa exposición no resulta realista.
El objetivo pasa por proporcionar criterios para utilizar la tecnología con más seguridad.
Saber cuándo desconfiar.
Saber qué información proteger.
Saber pedir ayuda.
Y saber cómo reaccionar cuando algo no parece correcto.
INCIBE también está llevando la ciberseguridad a las aulas
La iniciativa de Santander coincide con un aumento de los programas de alfabetización digital dirigidos al ámbito educativo.
TerritorioFintech ha analizado recientemente cómo INCIBE está llevando recursos sobre fraude, ciberacoso y uso responsable de la inteligencia artificial a profesores y centros educativos mediante #VueltaAlColeCibersegura.
Ambas iniciativas parten de una realidad similar: utilizar tecnología habitualmente no equivale automáticamente a comprender sus riesgos.
La identidad digital es cada vez más valiosa
La evolución del fraude hace además que proteger una cuenta individual ya no sea suficiente.
Los atacantes pueden intentar reunir distintas piezas de información para construir una identidad suficientemente creíble.
Correo electrónico.
Teléfono.
Fotos.
Documentos.
Perfiles sociales.
Códigos de verificación.
En TerritorioFintech hemos explicado cómo el phishing moderno está evolucionando desde el robo de contraseñas hacia la apropiación de la identidad digital completa.
Aprender a limitar la información que se comparte puede reducir parte de esa exposición.
La ingeniería social explota decisiones humanas
No todos los ataques requieren vulnerabilidades técnicas complejas.
Muchas campañas funcionan simplemente convenciendo a una persona para que realice voluntariamente la acción que necesita el atacante.
Abrir un enlace.
Compartir un código.
Instalar una aplicación.
Introducir una contraseña.
Enviar dinero.
Por eso la formación continúa siendo una de las capas de protección más importantes.
Parar y pensar puede ser una herramienta de seguridad
Muchas estafas intentan generar urgencia.
Una cuenta que supuestamente será bloqueada.
Un premio que desaparecerá en unos minutos.
Una oferta extremadamente limitada.
O una persona que necesita ayuda inmediatamente.
Introducir el hábito de detenerse antes de actuar puede reducir la eficacia de este tipo de manipulación.
La seguridad digital no depende siempre de conocimientos técnicos avanzados.
En ocasiones depende simplemente de no tomar decisiones bajo presión.
La educación financiera y la ciberseguridad empiezan a converger
Esta formación puede comenzar incluso antes de que exista una relación bancaria.
Pero a medida que los adolescentes empiezan a utilizar tarjetas, Bizum, compras online o aplicaciones financieras, seguridad digital y educación financiera terminan prácticamente fusionándose.
Gestionar dinero implica también proteger los canales mediante los que ese dinero puede moverse.
Contraseñas, dispositivos, códigos de verificación y capacidad para identificar comunicaciones falsas pasan a formar parte de las competencias financieras básicas.
Los bancos tienen interés directo en mejorar estos hábitos
Las entidades financieras dedican recursos tecnológicos relevantes a prevenir fraude.
Sin embargo, un sistema de seguridad puede verse comprometido si el cliente entrega voluntariamente sus credenciales o autoriza una operación después de haber sido engañado.
Por ello, la formación del usuario complementa los controles técnicos.
En TerritorioFintech hemos analizado cómo la ciberresiliencia se ha convertido en una prioridad para el sector bancario, tanto desde la perspectiva tecnológica como desde la respuesta ante incidentes.
Santander ya utiliza otros formatos para enseñar seguridad
Safie Hacks & Teen Hacks amplía una estrategia de concienciación que Santander desarrolla mediante diferentes formatos.
Entre las iniciativas existentes se encuentra Cyber Heroes, una herramienta interactiva destinada a poner a prueba y mejorar conocimientos sobre seguridad online.
El banco ha utilizado también contenidos de entretenimiento.
Titania, producido junto a Podium Podcast, utiliza un thriller sonoro para abordar cuestiones relacionadas con robo de identidad, ingeniería social y fraude digital.
Su primera temporada obtuvo el reconocimiento a Mejor Pódcast en los Premios Ondas 2023.
La ciberseguridad necesita competir por la atención
Presentar recomendaciones mediante textos técnicos puede funcionar para profesionales, pero no necesariamente para un menor.
Personajes, contenidos interactivos, scroll visual o ficción sonora responden a una necesidad distinta.
La información de seguridad tiene que conseguir primero que el usuario quiera consumirla.
Solo después puede intentar modificar su comportamiento.
La plataforma se irá actualizando
Santander plantea Safie Hacks & Teen Hacks como un espacio que continuará incorporando temáticas y contenidos.
Esta característica resulta especialmente relevante en ciberseguridad porque las amenazas cambian rápidamente.
Los hábitos digitales actuales no son los mismos que hace cinco años.
Y la aparición de inteligencia artificial generativa está acelerando todavía más esa evolución.
Un recurso educativo estático corre el riesgo de quedar desactualizado con rapidez.
La generación más digital también necesita formación digital
Existe una percepción frecuente de que los jóvenes comprenden automáticamente la tecnología porque han crecido rodeados de ella.
Pero saber utilizar una aplicación y comprender su funcionamiento son capacidades diferentes.
Un adolescente puede dominar una red social y desconocer completamente qué información está dejando disponible públicamente.
Puede utilizar un código QR todos los días y no identificar uno manipulado.
O puede reconocer inmediatamente una nueva función del teléfono sin saber cómo funciona un intento de suplantación.
La alfabetización digital tendrá que incluir seguridad
Durante años, alfabetización digital significó fundamentalmente aprender a utilizar ordenadores, navegar por internet o manejar herramientas ofimáticas.
Esa definición resulta cada vez más insuficiente.
También será necesario entender privacidad.
Identidad digital.
Autenticación.
Fraude.
Inteligencia artificial.
Manipulación online.
Y mecanismos para comprobar si aquello que aparece en una pantalla es realmente fiable.
La seguridad online empieza mucho antes del primer fraude
La utilidad de iniciativas como Safie Hacks & Teen Hacks reside precisamente en intentar actuar antes de que ocurra un incidente.
Crear hábitos desde los primeros contactos con internet puede resultar más efectivo que intentar corregirlos años después.
No compartir determinada información.
Utilizar autenticación adicional.
Mantener los dispositivos actualizados.
Desconfiar de la urgencia.
Y pedir ayuda cuando una situación genera dudas.
Son comportamientos relativamente sencillos que pueden acompañar al usuario durante toda su vida digital.
Santander lleva la ciberseguridad hasta los primeros años de vida digital
Con Safie Hacks & Teen Hacks, Santander amplía su estrategia de concienciación hacia un público que puede no ser todavía cliente bancario, pero que ya utiliza diariamente servicios digitales.
El proyecto diferencia entre niños y adolescentes, estructura la formación alrededor de identidad, interacciones y dispositivos e incorpora también a familias y educadores.
El enfoque refleja un cambio importante en cómo se entiende la seguridad.
La protección ya no comienza cuando una persona abre una cuenta bancaria o realiza su primera compra online.
Empieza desde el momento en que crea su primera identidad digital.
Porque aprender a navegar por internet no consiste únicamente en saber dónde hacer clic.
También implica aprender cuándo no hacerlo, qué información no compartir y cómo reconocer que aquello que aparece en la pantalla puede no ser lo que parece.
TerritorioFintech es un medio digital dirigido a la Digital Money Generation y especializado en la actualidad de los nuevos modelos bancarios y financieros. Su equipo editorial publica contenidos informativos y divulgativos con el objetivo de contribuir a mejorar la educación financiera de sus lectores.
Todos los contenidos tienen una finalidad exclusivamente informativa y educativa. En ningún caso deben interpretarse como asesoramiento financiero ni como recomendaciones de inversión.






