Así ayuda el Internet de las cosas a gestionar la creciente masificación turística

España se acerca a la barrera de los 100 millones de turistas anuales y la presión sobre ciudades, playas, transportes y servicios públicos aumenta. La tecnología IoT permite utilizar sensores y datos en tiempo real para anticipar congestiones, distribuir mejor los flujos de visitantes y mejorar la planificación urbana.
El turismo continúa siendo uno de los grandes motores de la economía española, pero su crecimiento plantea también importantes retos para las ciudades y destinos que reciben cada año a millones de visitantes.
España es actualmente el segundo país más visitado del mundo, solo por detrás de Francia, y recibió 96,8 millones de turistas durante 2025. El sector representa además alrededor del 12,6% del producto interior bruto, según los últimos datos disponibles.
El desafío, por tanto, no consiste necesariamente en reducir el turismo, sino en encontrar nuevas herramientas que permitan gestionar de forma más eficiente unos flujos de visitantes cada vez mayores.
Una de las tecnologías que puede desempeñar un papel relevante en este proceso es el Internet de las cosas (IoT).
La masificación turística aumenta la presión sobre las ciudades
Destinos como Madrid, Barcelona, Sevilla, Palma de Mallorca o Benidorm reciben anualmente grandes volúmenes de visitantes que se concentran, en muchas ocasiones, en áreas urbanas muy concretas.
Esta concentración puede generar aglomeraciones en calles, centros históricos, estaciones, redes de transporte y servicios públicos, además de incrementar las necesidades de limpieza, mantenimiento, movilidad y seguridad.
A ello se suman otros efectos relacionados con la generación de residuos, el consumo de recursos y las emisiones asociadas a una actividad turística de gran escala.
Desde 1NCE, compañía especializada en conectividad para Internet de las cosas con presencia en más de 170 países, consideran que la tecnología puede ayudar a las administraciones y gestores turísticos a obtener una visión mucho más precisa de lo que está ocurriendo en cada momento.
Sensores IoT para saber qué ocurre en una ciudad en tiempo real
La principal diferencia que introduce el IoT frente a modelos tradicionales de gestión es la posibilidad de recopilar datos de forma continua y prácticamente en tiempo real.
Los sensores conectados pueden desplegarse en numerosos puntos de una ciudad o destino turístico, incluyendo calles, playas, aparcamientos, estaciones, nodos de transporte, barrios históricos, espacios públicos e infraestructuras urbanas.
La información obtenida puede analizarse posteriormente para detectar patrones de comportamiento, conocer los puntos de mayor concentración de personas y anticipar posibles situaciones de congestión.
En lugar de trabajar únicamente con estadísticas históricas, encuestas o estimaciones, los responsables de un destino pueden disponer así de una imagen mucho más actualizada de cómo se están desplazando y concentrando los visitantes.
Gestión tradicional frente a turismo conectado mediante IoT
| Área | Gestión tradicional | Gestión mediante IoT |
|---|---|---|
| Información | Datos históricos, estudios y observaciones periódicas | Datos continuos procedentes de sensores conectados |
| Congestión | Respuesta cuando el problema ya se ha producido | Detección de patrones y anticipación de posibles saturaciones |
| Transporte | Frecuencias planificadas previamente | Posibilidad de adaptar recursos según la demanda observada |
| Espacios turísticos | Gestión basada principalmente en horarios y aforos preestablecidos | Seguimiento dinámico de flujos y niveles de ocupación |
| Servicios urbanos | Planificación fija de limpieza, mantenimiento o seguridad | Asignación de recursos en función de necesidades detectadas |
| Toma de decisiones | Principalmente reactiva | Más predictiva y basada en datos |
Cómo puede utilizarse el IoT para gestionar los flujos de turistas
La información generada por estos dispositivos puede traducirse en decisiones operativas concretas. Uno de los ejemplos más sencillos consiste en detectar que una determinada zona está alcanzando niveles elevados de ocupación y redirigir parte de los visitantes hacia rutas alternativas menos concurridas.
La misma información puede utilizarse para modificar la frecuencia del transporte público o reforzar determinados servicios en las franjas horarias con mayor demanda.
Entre las aplicaciones que destaca 1NCE se encuentran:
- Redirigir visitantes hacia itinerarios o espacios menos congestionados.
- Adaptar la frecuencia del transporte público en función de la demanda.
- Gestionar los flujos de entrada en museos, monumentos y otros espacios turísticos.
- Recomendar horarios alternativos para determinadas visitas.
- Planificar los equipos de limpieza y mantenimiento según la ocupación real de cada zona.
- Anticipar situaciones de congestión asociadas a conciertos, competiciones deportivas u otros grandes eventos.
- Mejorar la coordinación de los servicios de seguridad pública.
De reaccionar a la congestión a anticiparse a ella
La capacidad de recopilar información de forma continua permite cambiar el modelo de gestión. En lugar de actuar exclusivamente cuando un problema ya es visible, los datos históricos combinados con información en tiempo real pueden utilizarse para identificar patrones recurrentes y anticipar determinados escenarios.
Por ejemplo, si los datos muestran que una determinada playa, aparcamiento o zona histórica suele alcanzar su máxima ocupación en unas horas concretas, los gestores pueden preparar con antelación los recursos necesarios o informar a los visitantes de posibles alternativas.
Este modelo también resulta especialmente útil durante grandes eventos, cuando la concentración de personas aumenta de forma rápida y puede generar necesidades extraordinarias de movilidad, limpieza o seguridad.
El turismo inteligente se integra en el concepto de smart city
La utilización de IoT para gestionar visitantes forma parte de un fenómeno más amplio: el desarrollo de las denominadas ciudades inteligentes o smart cities.
Las mismas redes de sensores que permiten analizar los flujos turísticos pueden integrarse con sistemas destinados a gestionar movilidad, aparcamientos, residuos, energía, alumbrado público o calidad ambiental.
Esto permite que la información deje de estar fragmentada entre diferentes servicios y pueda utilizarse para construir una visión más completa del funcionamiento de la ciudad.
En destinos con una elevada dependencia económica del turismo, esta capacidad puede ser especialmente relevante: permite mantener los beneficios asociados a la llegada de visitantes mientras se intenta reducir la presión que soportan determinadas infraestructuras y espacios urbanos.
Más turismo, pero con mayor capacidad de gestión
El crecimiento del turismo español plantea un equilibrio complejo. La industria genera una parte significativa de la actividad económica y del empleo, pero la concentración excesiva de visitantes puede provocar problemas de convivencia, movilidad y utilización de los servicios públicos.
La tecnología no elimina estos conflictos, pero herramientas como el Internet de las cosas pueden aportar algo cada vez más necesario: mayor visibilidad sobre lo que está sucediendo en cada momento.
La combinación de sensores conectados, análisis de datos y sistemas de predicción permite pasar de una gestión basada principalmente en información histórica a un modelo en el que ciudades y destinos pueden observar, anticipar y reaccionar con mayor rapidez a los cambios en los flujos turísticos.
En un país que se aproxima a los 100 millones de visitantes anuales, disponer de esa información puede convertirse en una pieza cada vez más relevante para compatibilizar el crecimiento del turismo con el funcionamiento diario de las ciudades.
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