El Supremo aprieta el botón rojo del crédito: ahora también vigila los préstamos personales con la regla de los 6 puntos

Lo que empezó como una cruzada contra las tarjetas revolving acaba de escalar de nivel. El Tribunal Supremo ha decidido que su famosa “regla de los 6 puntos” no es solo cosa de tarjetas… ahora también apunta directamente a los préstamos personales.
En versión rápida: si el interés que te cobran se dispara más de seis puntos por encima de la media del mercado, la cosa puede considerarse usura. Y eso no es solo mala prensa: puede tumbar el contrato entero.
De las revolving… a todo el crédito
Hasta ahora, esta referencia era el coco de las revolving. Pero el Supremo ha abierto el foco y ha dicho: oye, esto también aplica al resto del crédito al consumo.
¿La clave? Comparar. Si una entidad se va muy por encima de lo que marca el mercado, tendrá que justificarlo muy bien. Y no, no vale con un “es que el cliente es más arriesgado” sin más.
En el caso analizado, la diferencia era tan evidente que no hubo mucho debate: el interés prácticamente duplicaba la media. Demasiado para pasar desapercibido.
¿Por qué esto importa (y mucho)?
Porque cambia las reglas del juego:
- Se estrecha el margen para tipos altos: subir precios sin red puede salir caro
- Se abre la puerta a más reclamaciones: consumidores atentos, abogados también
- Se tensiona el modelo de crédito rápido: especialmente en fintechs que operan con riesgo alto
Dicho de otra forma: ya no es solo cuánto cobras, sino cuánto te desvías del resto.
El nuevo tablero
El Supremo no ha puesto un número mágico universal, pero sí ha dejado un listón bastante claro. Y eso introduce algo que antes era más difuso: una especie de “precio máximo implícito” del dinero.
Para los usuarios, más protección.
Para las entidades, menos margen para improvisar.
Para el sector fintech, una señal clara: innovar sí, pero sin pasarse de frenada.






