La banca concentra el 34% de los ciberincidentes en operadores esenciales

INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad durante 2025, un 26% más que el año anterior. El sector bancario concentró el 34% de los casos registrados entre operadores esenciales e importantes, según recoge el informe «Ciberresiliencia 2026» de Qaracter.
Madrid, 10 de septiembre de 2026. La banca se sitúa en el centro del nuevo mapa de riesgo digital. Durante 2025, INCIBE atendió 401 incidentes relacionados con operadores esenciales e importantes, de los cuales el 34% correspondió al sector bancario.
La banca se situó por delante del transporte, que representó el 14% de los incidentes; la energía, con un 8%; las infraestructuras de los mercados financieros, con un 7%; y las aseguradoras y fondos de pensiones, con un 6%.
Los datos aparecen recogidos en el informe ejecutivo «Ciberresiliencia 2026: del ataque inevitable a la respuesta competitiva», elaborado por la consultora tecnológica Qaracter. El documento analiza cómo el fraude, la regulación europea, la inteligencia artificial, el ciberseguro, el talento especializado y la dependencia de terceros están modificando la gestión del riesgo en bancos, aseguradoras y grandes empresas.
Más de 122.000 incidentes de ciberseguridad en un año
INCIBE gestionó un total de 122.223 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26% más que en 2024. Dentro de ese volumen, el fraude online alcanzó los 45.445 casos y el phishing acumuló 25.133 incidentes.
El impacto de un ciberataque ya no se mide únicamente por la cantidad de información comprometida. También debe valorarse la interrupción del servicio, la imposibilidad de atender a los clientes, la afectación a proveedores y el deterioro de la confianza en la entidad.
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial puede acelerar la detección de anomalías, pero también permite automatizar ataques y crear mensajes fraudulentos más convincentes. Este escenario coincide con la advertencia europea sobre cómo la inteligencia artificial puede aumentar la velocidad y la escala de los ciberataques contra la banca.
La aplicación bancaria se convierte en una infraestructura crítica
La digitalización financiera ha elevado la exposición de las entidades. Según el I Barómetro Qaracter 2025 sobre Tendencias y Digitalización en Banca y Seguros, el 95% de los clientes tiene instalada la aplicación de su banco principal y el 85% la utiliza semanalmente o con mayor frecuencia.
La aplicación bancaria se ha convertido así en una infraestructura crítica para consultar cuentas, realizar transferencias, autorizar pagos, contratar productos y comunicarse con la entidad.
Cualquier fallo técnico, brecha de seguridad, suplantación de marca o interrupción puede afectar directamente a la experiencia del cliente y a la reputación del banco. El fraude puede iniciarse mediante correos electrónicos, SMS, llamadas, páginas web clonadas, deepfakes o perfiles que imitan a una entidad.
El informe identifica una paradoja: casi nueve de cada diez usuarios se sienten bastante o muy seguros operando digitalmente con su banco, aunque esa confianza convive con una exposición creciente a las técnicas de ingeniería social.
El phishing ya no se limita al robo de una contraseña. Los delincuentes tratan de recopilar información suficiente para construir una identidad digital con la que suplantar completamente a la víctima, acceder a sus cuentas o contratar productos en su nombre.
Más de la mitad no comunica los intentos de suplantación
Una de las principales brechas detectadas por Qaracter se encuentra en la respuesta del cliente. Entre los usuarios que recibieron un intento de suplantación bancaria, el 51,4% no lo comunicó a su entidad.
La falta de notificación limita la capacidad del banco para detectar campañas de fraude, avisar a otros clientes, bloquear canales utilizados por los atacantes y mejorar sus modelos de prevención.
El informe sostiene que un incidente no termina cuando el usuario identifica el engaño. La respuesta solo se completa cuando el cliente sabe cómo actuar, la entidad recibe la alerta y los sistemas pueden contener el daño y aprender de lo ocurrido.
En este contexto, los canales de reporte deben ser visibles, rápidos y sencillos. Las nuevas medidas para bloquear mensajes bancarios con alias no registrados pueden dificultar determinadas campañas de smishing, aunque no eliminan otros canales de suplantación.
La atención humana continúa siendo decisiva
Los datos de Qaracter muestran que, ante un problema de seguridad, el 44,6% de los clientes prefiere recibir una llamada personalizada y el 40,4% opta por mantener un chat con un agente humano.
Solo el 15% elegiría un asistente virtual como primera opción. La tecnología puede ayudar a clasificar el incidente, verificar información y acelerar la respuesta, pero los usuarios siguen valorando la intervención de una persona cuando existe riesgo de perder dinero o de que sus credenciales hayan sido comprometidas.
DORA y NIS2 elevan las exigencias de resiliencia
La regulación europea está desplazando el foco desde la existencia de políticas formales hacia la capacidad de demostrar que los controles funcionan en la práctica.
El Reglamento de Resiliencia Operativa Digital, conocido como DORA, exige a las entidades financieras gestionar el riesgo tecnológico, notificar incidentes, realizar pruebas de resiliencia y supervisar a sus proveedores críticos.
La Directiva NIS2 amplía el marco europeo de ciberseguridad a 18 sectores considerados esenciales o importantes y refuerza la responsabilidad de la dirección, la seguridad de la cadena de suministro y la comunicación de incidentes relevantes.
El informe también sitúa en este entorno las exigencias prudenciales de Basilea III y la evolución del marco europeo de pagos vinculada a PSD3. En conjunto, estas iniciativas obligan a las entidades a acompañar la innovación con controles verificables, una gestión proporcional del riesgo y planes de recuperación.
IA, ciberseguro, talento y proveedores
Qaracter identifica cuatro áreas prioritarias para mejorar la ciberresiliencia durante 2026: inteligencia artificial, ciberseguro, talento especializado y gestión de terceros.
La inteligencia artificial puede utilizarse para detectar anomalías, priorizar alertas y anticipar patrones de fraude, siempre que exista una gobernanza clara, trazabilidad de las decisiones, seguridad de los datos y supervisión humana.
La autenticación también evoluciona hacia sistemas más resistentes al robo de credenciales. Algunas soluciones basadas en tecnología FIDO2 permiten acceder sin contraseñas y reducen la exposición al phishing.
El ciberseguro, por su parte, pasa de ser una cobertura contratada al final del proceso a integrarse en la gestión del riesgo residual. Su contratación está cada vez más relacionada con la existencia de autenticación multifactor, copias de seguridad probadas, segmentación de redes, planes de continuidad y control de proveedores.
La dependencia de servicios externos obliga además a supervisar activamente a las empresas tecnológicas que participan en procesos críticos. Una interrupción en un proveedor de nube, telecomunicaciones, software o verificación puede afectar simultáneamente a varias entidades.
Enrique Galván, CEO de Qaracter, señala que “la ciberresiliencia ya no es solo tecnología: es negocio, confianza y gobierno”. En un escenario en el que no existe el riesgo cero, la capacidad para responder, comunicar y recuperar el servicio se convierte en un componente central de la relación con el cliente.
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